El ahorro para el retiro… ¿voluntario?

Sin categoría / octubre 14, 2018
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El retiro en México es sin duda uno de los temas más importantes en el cambio del panorama del futuro de este país.

En una sociedad con una escasa cultura del ahorro y de la prevención, la gente empieza a sentir incertidumbre ante este tema. El 60% de los mexicanos no tiene seguridad social, y las nuevas generaciones no cuentan ya con la posibilidad de una pensión vitalicia otorgada por el Gobierno. Esto nos sitúa en un contexto que puede llegar a ser aterrador.

Hoy en día existen varios factores que juegan un papel importante para poder asegurar que dentro de 20 o 30 años habrá una crisis mundial de retiro.

La esperanza de vida se mantiene en aumento, y la cantidad de nacimientos disminuye drásticamente. Eso nos lleva a concluir que no existirá una base que logre sostener a todos los que se retiren en ese momento.

Esos adultos mayores del futuro sobrepasarán en número a los jóvenes; y, si los primeros no logran mantenerse a sí mismos, ¿qué pasará con la economía de este país?, ¿a dónde se dirigirá el consumo?.

Existen tres rubros que debemos considerar cubrir con el ahorro para esta etapa:

Sobrevivencia. Se refiere a los gastos fijos que generan nuestras necesidades básicas de alimento, vestido y vivienda y cuya solvencia nos mantendrá alejados de recibir caridad o de trabajar por necesidad a edades avanzadas.

Salud. Se trata de un fondo para darle continuidad al pago de nuestra póliza de Gastos Médicos (GM) después de los 65 años. Jamás nos cuestionamos cómo pagaremos dicha protección a esta edad, en la que el costo de la prima es considerablemente más elevado. Entre 70 y 80% de las pólizas de GM dejan de pagarse a partir de esta edad porque la gente ya no puede cubrirlas.

Nivel de vida. Este rubro tiene que ver con mantener, después de la edad de retiro, el mismo grado de bienestar al que se estaba acostumbrado; sin embargo, es una meta a la que pocos clientes podrán acceder.

El ahorro para el retiro cuenta con dos enemigos: el creer que falta mucho para llegar a esa etapa y el impacto de la inflación en el largo plazo. Efectivamente, el ahorro para nuestro retiro es prácticamente la última meta en la línea del tiempo; es por ello por lo que asumimos que también debe ser la última en la que es obligado pensar.

Para lograr las metas debemos priorizarlas según el monto total dividido entre el tiempo que tenemos para lograrlas; y el retiro es, por mucho, la meta (financieramente hablando) más grande e importante que tenemos.

Hay que hacer que el cliente piense en aquello en lo que jamás se ha detenido a pensar: ¿Con cuánto crees vivir dignamente? ¿Cómo pagarás tus GM? ¿Con cuánto podrías mantener tu nivel de vida después de retirarte? Si calculamos su necesidad de ingreso mensual y lo multiplicamos por 12 meses, y el resultado por los 15 o 20 años que vivirá después de la edad de retiro, obtendremos cantidades lo suficientemente fuertes para demostrarle que aquello es mucho más de lo que piensa pagar por la universidad de sus hijos, el viaje o el inmueble. Además, si esa cantidad la dividimos entre los años que le faltan para retirarse, se percatará de que, cuanto antes inicie, mejor.

No perdamos de vista la inflación, que puede ser el enemigo silencioso de nuestros ahorros a largo plazo, por lo que será básico buscar rendimientos arriba de ésta.

Por otro lado, existen tres tipos de personas: las que no saben cuánto tendrán en su retiro, y no les importa; las que saben que no están haciendo nada para su retiro, pero les preocupa, y las que creen que ya están haciendo algo, pero tal esfuerzo es insuficiente y no lo saben.

Actualmente existen estímulos y beneficios fiscales muy atractivos para aquellos que quieren encontrar también un beneficio a corto plazo. No existe un instrumento financiero que nos dé un rendimiento garantizado más alto que el de la propia deducibilidad, además de que los planes de retiro son el único medio por el cual se puede hacer deducible algo que de nuevo regresará al contribuyente; es decir, que lo demás que podemos hacer deducible, por ejemplo el pago de los intereses de la hipoteca, son pagos de bienes o servicios a alguien más, pero tu plan de ahorro para el retiro es algo que regresará a ti.

Aunado a esto, si de la devolución anual que se obtiene de la deducción de este ahorro pagamos nuestra póliza de GM y dicho pago lo volvemos a hacer deducible, obtenemos un doble beneficio.

Se estima que el retorno promedio por la devolución que haría el SAT a una persona física con ingresos de alrededor de 50,000 pesos brutos mensuales y que hace deducible su póliza de GM familiar y su Plan Personal de Retiro a través del artículo 151 o 185 de la LISR sería de entre 36,000 y 60,000 pesos anuales.

Todos queremos retirarnos a los 50 años, y eso sólo podrá ser una realidad si garantizamos un ahorro para el retiro de por lo menos 25 años; así que, si no empezaste a tus 25, tendremos que aumentar el plazo, y definitivamente el monto.

 

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